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MARG
Mar Argenta
Exposición Hernán Cruz

La investigación constante del artista Hernán Cruz Somavía pasa por la experiencia personal desde el arte. Es una motivación vivencial la que empuja a iniciar en 2010 sus acciones de arte con viajes a través de territorios de los que anhela alcanzar su vastedad y abstracción.
La fascinación por el blanco absoluto convierte el salar en un objeto poético que le comunicará un sentimiento de inmensidad, un enorme mar blanco que funde su horizonte en el azul del cielo. Fue a su encuentro en el Altiplano. El Salar de Uyuni, en Bolivia, es el desierto de sal más extenso del mundo, un legado de lagos prehistóricos desecados y de nuevo inundados. Allí, el contacto con el paisaje Aymara, en medio de su creación cercana al Land Art con intervenciones que dejan marca, llevándose -como en un trueque- las huellas o restos fósiles petrificadas que encuentra al paso, añora en su humanismo una conexión con el paisaje: su habitante. El hombre.
Cuando en 2017 encuentra a los pastores, el artista decide relacionarse con ellos a través del elogio. Es decir, del reconocimiento y el regalo. Usa las arpilleras que había llevado consigo, las pinta con tierras y tintas y se las ofrece como mantos para cubrir sus cuerpos. Los arropa y los seduce. Y recibe a cambio la posibilidad de registrar la acción.
El proceso es en la obra de Hernán Cruz, tan importante como el resultado de la misma. Recolecta tierras para hacer los barros, que muele para preparar pigmentos. Trabaja sus pinturas con texturas que reproducen las huellas, estratos o sedimentos, como abstracciones del territorio de los salares que logra a través del color como mancha amplia, emulando el cromatismo propio de los elementos de la naturaleza que adoptan formas diversas o, como hiciera Rothko, en construcciones geométricas.
Así como Mares Blancos es un elogio a los salares y el pueblo Aymara, Mar Argenta nos lleva del Salar de Uyuni al Río de la Plata, en una recta diagonal que une al salar más extenso de la tierra con el río más ancho en su estuario. Y si la arpillera fue el elemento performativo que marcó las acciones de arte en el océano blanco del salar de Uyuni, una acción de navegación por el Río de la Plata y cuatro nuevas hermosas obras blancas dan ahora contenido a la parte que la exposición dedica al Mar Argenta. Un trabajo in progress que comenzó a mostrarse en la exposición del MAVI en Santiago, y que hoy, producto de un fértil desplazamiento poético y de soportes, baja en el continente rescatando un espacio territorial que no concluye en Buenos Aires.
Texto de Sala - Curatoria Inés Ortega


Año de Proyecto : 2019
Ubicación : Centro Cultural Matta, Embajada de Chile en Argentina