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90.BEAT

Entrevista de Adrian Gasparoni + serie de 5 preguntas 
Miguel Casassus Rodiño + Jean Araya Gladinier. Dato del IG Live: se hallaban en ciudades diferentes, Berlín y Santiago. Otro dato: la conversación se inició a causa de sus dos pabellones realizados para la última bienal de Arquitectura de Chile, una estructura temporal de cubierta roja diseñado por Monserrat Palmer en la década del 70 se reconstruyó en la plaza de la constitución, ellos diseñaron todos los elementos inmersos y el segundo es un pabellón de color metálico, una sombra blanda, estructura de material tensado, un reflejo, un llamado de atención, lo temporal persiste, hay inercia en el movimiento, los espacios son factibles a la meteorología, vientos, lluvias, incidencia solar y los materiales deben responder a incertidumbres, una nueva histeria y seleccionar materiales transportables, el uso de palabras sutiles, esas mismas letras se las lleva el viento de una noche a la siguiente mañana, el llegar y encontrarse con el resultado y luego ingresamos a otras intervenciones, de fotografías del feed a nuevas palabras, nace la relación del espacio circular, con el no poder quedarse quieto y lo temporal viene por esa corriente de ansiedad que no te permite realizar un objeto perdurable en el tiempo porque se lo lleva el viento.
Ahora el ejercicio es inmerso en un espacio interior, o sea, realizar, configurar, construir un espacio interior en un espacio interior constituido por un tercero, incorporar un nuevo uso y que a su vez pueda ser desmontado y olvidado, trabajar de algún modo con la noción que no voy a perdurar, como hacer para que de todos modos me recuerden, creo que de ahí nace esta necesidad de proponer, innovar o intentar generar un impacto en quienes van a utilizar este nuevo espacio, porque incluso aunque sepas que perdurará más que un pabellón de una bienal de arquitectura tenes la noción que al primer cambio de necesidad tu propuesta se transformara en un mobiliario, en un reemplazo, en un elemento transitable, y con esas premisas buscas la materialidad, la iluminación natural, la intervención más liviana, presupuestaria, y de cambios factibles de usos y costumbres, en el interior del interior las incertidumbres son de humanas y del como incorporan el nuevo circulo, la nueva materialidad invasora, y volvemos al Site specific, a la performance, a poner a prueba al habitante, a jugar con sentimientos de permanencia en un espacio que intuís su temporalidad.

Soundtrack

1.
Arquitectura temporal, efímera, el pabellón puede convertirse en una vivienda..., the Glass house de Philipe Johnson..., ¿Puede manifestarse un espacio permanente inserto en una arquitectura temporal? ¿Cuál es el límite de tiempo entre lo temporal y lo estable del espacio arquitectónico?

"Un lugar es más que una zona. Un lugar está al rededor de algo. Un lugar es la extensión de una presencia o la consecuencia de una acción. Un lugar es lo opuesto a un espacio vacío. Un lugar es donde sucede o ha sucedido algo".
J. Berger 2004

Por ello, permítannos la libertad de hacer una modificación a la pregunta. “Espacio permanente” ajustémoslo a: ¿es posible la existencia de un “lugar permanente” en una arquitectura temporal?
El espacio siempre estará, mas la existencia de un lugar depende de la incorporación de otros elementos y condiciones que lo configuran y lo caracterizan.
La temporalidad de un cuerpo u objeto nunca es eterna. Todo es temporal. No obstante, medido desde la condición humana, probablemente, esto es diferente.
Nosotros quisiéramos medirla desde la capacidad, o más bien desde la realidad, material. Un objeto construido será tan duradero como la capacidad de durar de la materia con que se ha construido, de la solución de sus pormenores, o sea, del modo en que estos materiales han sido utilizados, y de la situación en que ha sido puesto para su inevitable deterioro (dada por su intensidad de uso, por el clima a la que es expuesta y por la manutención a la que se ve sometida o la falta de esta).
Pensar una cubierta frágil en tela de algodón es saber de antemano que su vida será, cuando mucho, de una “temporada”, lo que se entiendo como algo que dura menos de un año.
Al estar proyectando existe una cierta claridad respecto a que tan lejana estará la muerte de la obra, lo que da lugar a las soluciones que se desarrollan al diseñar y esto termina por definir su temporalidad.


2.
¿Es la materialidad en la arquitectura temporal decisiva? ¿Si el material perdura en el tiempo deja de ser temporal la arquitectura? ¿Qué relación hay entre montaje, materialidad y constitución espacial en una arquitectura temporal?

Mucho de esto quedó quizá respondido ya.
Sólo complementaríamos con otra cita, de Alfred North Whitehead, que hemos recordado al leer la pregunta.

"Estamos acostumbrados a asociar un acontecimiento a una cierta calidad melodramática. Si un hombre es atropellado, esto es un acontecimiento comprendido dentro de límites espaciotemporales. No estamos acostumbrados a considerar la persistencia de la Gran Pirámide a lo largo de un día determinado como un acontecimiento. Pero el hecho natural que es la Gran Pirámide a lo largo de un día, significando de este modo toda la naturaleza en él, es un acontecimiento del mismo carácter que el accidente del hombre, significando de ese modo toda la naturaleza con limitaciones espaciotemporales que incluyen el hombre y el motor durante el tiempo que estuvieron en contacto".

En este sentido, puede sonar un poco tonto, pero creemos que la cuestión es más bien simple: las cosas viven lo que viven. El material es fundamental en esto, pero todo es temporal. Sólo que no siempre es fácil verlo porque, a veces, las temporadas son muy largas.

3.
¿Qué es una intervención? En medicina se suele implementar por medio de una cirugía con elementos pequeños de uso específico: un bisturí es el responsable de la incisión. Para ustedes, ¿Qué es el nuevo espacio de la factoría de innovación? ¿Por qué es así en términos de su forma y materia?

Si consideramos la intervención quirúrgica como punto de referencia entramos en una evaluación que nos escapa, con una responsabilidad diferente, puesto que en ese tipo de intervenciones se responde con una acción a una enfermedad o accidente, lo que deriva de un diagnóstico respecto de lo que está bien y lo que está mal. En el caso de la arquitectura las razones que motivan una intervención no necesariamente responden a una evaluación de este tipo.
En el caso concreto del proyecto por el que se consulta, la intervención responde a un encargo simple: dar cabida a la nueva Factoría de Innovación de la UDP utilizando el acceso de doble altura del edificio que ocupa la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño en su sede de calle Salvador Sanfuentes (Santiago de Chile).
Dada la naturaleza del encargo, la intervención se formuló de forma tal de ser un componente capaz de integrarse al edificio, pero que aún pudiese ser reconocido con una identidad propia, de forma de generar una imagen que le fuera propia a la Factoría y que la hiciera reconocible como unidad autónoma a la Facultad.
El proyecto se formuló a partir del recuerdo de la tienda de souvenirs del Palais de Tokyo en Paris, visitada años atrás, el que reconstruimos a través de collages que se ajustaban a la figura, más o menos estable, con que habíamos resuelto el programa y la superficie que nos pedían. Este ejercicio de memoria nos ayuda a asir el lugar con relativa claridad sin distraernos demasiado en los detalles, de forma de acotar la propuesta a los elementos mínimos que nos fuese posible trabajar.
Para llevar esto a cabo, las decisiones de diseño se han asumido como hechos que se repiten: todo el paramento que media la relación de la Factoría con el edificio existente son estanterías, el revestimiento de la estantería es siempre una capa compuesta de policarbonato alveolar más una de policarbonato ondulado, la relación entre recintos de la Factoría es siempre de vidrio traslucido, etcétera.
Aún si el proyecto es pequeño, pensar de esta manera nos ha permitido avanzar rápido y de forma consistente en la intervención, teniendo sólo que solucionar problemas puntuales derivados de la implementación de la misma, ajustados al requerimiento del lugar de aplicación. Luego, cada elemento que escapa a la posibilidad de una decisión global es tratado como un accidente. De esta manera, el conjunto construido bajo estos parámetros es sumamente sintético en su expresión, más aún rico en la diversidad de lugares que desarrolla.
En términos del cuerpo y sobre todo de la materia, seguramente el presupuesto tomó muchas decisiones por nosotros (o al menos ayudó a tomarlas en tanto limitaba nuestras posibilidades, lo que no evaluamos como algo negativo, sino más bien, simplemente, una realidad concreta).

4.
¿Consideran que, al generar pabellones, intervenciones, espacios efímeros, la libertad que hay da más posibilidades de ser lúdicos? ¿Qué restricciones encuentran en la arquitectura contemporánea?

El diseñar pabellones sin lugar a dudas entrega algunas libertades.
Al final del día son lugares que permiten sostener una cierta indefinición y que responden a una temporalidad muy acotada, lo que regala cancha para tensar otros asuntos. En ese sentido, más que entregar la posibilidad de ser lúdicos, el diseño de éstos trata de asuntos sobre los cuales discutimos en la oficina y que profundizamos en los talleres que llevamos adelante en la universidad y que no hemos tenido la oportunidad de materializar.
Los pabellones permiten eso, poner temas a prueba y con ello ensayar de forma concreta aspectos que sólo son posibles de ver en el ejercicio de construir.
Dada su escala y naturaleza, los pabellones permiten exigir todo – ideas, materiales, estructuras, presupuestos– hasta justo su punto previo de falla.
En aquello que podríamos considerar como arquitectura tradicional, en la que existe un mandante con requerimientos relativamente claros, y que espera algo dentro de esa cancha, en general es posible también probar cosas, pero siempre como una agenda que uno mantiene reservada, o paralela, mientras hacemos lo que nos pidieron resolver.

5.
Mejor pabellón en el que han estado, justificar su respuesta.

Seleccionar uno es posicionarlo como un esencial sobre nuestra historia y sobre el decidir, de una u otra manera, cuál es el mundo en que nos gustaría inscribirnos.
Quizá porque aún no hemos visitado tantos, tal como aparece en “Cada tanto aparece un perro que habla”, de S. Radic, creemos que nos es más simple hablar de nuestras deudas, pues pareciera que aquello que aún no hemos visitado mantiene en su halo algo una añoranza, algo idealizada, por los relatos por los cuales nos han llegado y que han construido una imagen que es necesario corroborar y reconocer en una visita propia, “A veces uno viaja obligado por los amigos”.
Si es aún necesario acercarse a dar respuesta a la pregunta, nos debemos, al menos, el visitar el pabellón de los países nórdicos de Sverre Fehn y el Museo de Teshima de Ryue Nishizawa, que en palabras de un amigo “vale por sí solo el viaje a Japón”.